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Videollamadas en oficina abierta: soluciones para equipos remotos

Por Equipo Aldusa3 min de lectura
Videollamadas en oficina abierta: soluciones para equipos remotos

El mundo del trabajo cambió en 2020, pero la mayoría de oficinas españolas se diseñaron antes. Eso deja a muchos equipos en una situación incómoda: la gente viene tres días a la semana, pero el 70 por ciento de sus reuniones siguen siendo por Zoom porque medio equipo trabaja desde casa, Málaga o Berlín. Y el problema es obvio: ¿dónde haces esas videollamadas?

La respuesta más común, y la peor, es "desde tu mesa". El founder que acepta ese compromiso está, sin darse cuenta, destruyendo la productividad del resto del equipo cada vez que alguien dice "vale, conecto con Amsterdam".

El problema específico de las videollamadas

Una conversación telefónica tradicional se soporta. Escuchas una voz, no entiendes la otra, tu cerebro la filtra. Una videollamada es distinta: el compañero que la toma habla en voz más alta porque no está seguro de que el micrófono capte bien, el altavoz del portátil suena a metal, y a menudo hay silencios incómodos en los que todo el mundo alrededor espera. Es un triple impacto sobre la atención de los demás.

Peor aún: el que está en la videollamada tampoco rinde. Está pendiente de no molestar, baja la voz, evita gestos. La reunión termina siendo mediocre para todos.

Opción A — Reservar salas cerradas

Lo tradicional. Funciona si tienes muchas salas. No funciona si tienes dos para un equipo de cuarenta. Las dos salas se ocupan toda la mañana, alguien acaba tomando la llamada desde la kitchenette, y la kitchenette deja de ser un sitio donde se va a respirar. Además, una sala de reuniones de 12 m² para una persona es un despilfarro de metros cuadrados.

Opción B — Cabinas acústicas individuales

La opción que cada vez más equipos híbridos en España están adoptando. Una cabina individual ocupa menos de un metro cuadrado, reduce entre 30 y 33 dB el ruido externo, y la videollamada se graba o emite sin ecos ni ruido ambiente. El compañero del otro lado de la llamada escucha a tu ingeniero, no al cafetero del fondo.

Un modelo como el Silentbox WorkPod está pensado justo para esto: sesiones de trabajo concentrado y llamadas largas con escritorio integrado, iluminación regulable y un cargador USB-C al alcance para que nadie salga con la batería a cero después de una reunión de 90 minutos.

Opción C — Redistribuir el horario

Una solución parcial pero útil: si no puedes cambiar el espacio, cambia el calendario. Algunos equipos definen "bloques de llamadas" (por ejemplo, 9:30-12:00 y 15:00-17:00) donde las videollamadas son legítimas en cualquier parte, y franjas de silencio (12:00-14:00, 17:00-18:30) para deep work. No resuelve el problema acústico pero lo contiene.

Opción D — Auriculares direccionales y micrófonos

Los auriculares con cancelación activa ayudan al que toma la llamada, pero no al resto del equipo. Un Jabra Evolve 75 con micrófono direccional reduce el ruido ambiente capturado al otro lado, lo cual es bueno para el interlocutor remoto, pero el compañero de al lado sigue escuchándote hablar en voz alta. Es parche, no cura.

La mezcla que funciona

Para un equipo híbrido de veinte personas en una oficina de 200 m², la configuración que mejor funciona es:

  • 2-3 cabinas individuales tipo Solo o WorkPod para llamadas de 30-60 minutos.
  • 1 cabina doble tipo Duet para 1:1 con una persona en remoto.
  • 1 sala cerrada para workshops o reuniones largas con múltiples participantes.
  • Normas claras: prohibido tomar videollamadas en mesa. Si no hay cabina libre, se reagenda o se sale a la calle.

El modelo Solo de SilentBox tiene ventilación silenciosa y cristal acústico templado, lo que significa que una llamada de una hora sigue siendo cómoda al minuto 55. Es una diferencia importante respecto a las cabinas improvisadas sin ventilación, donde después de 20 minutos ya estás abriendo la puerta.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una cabina individual frente a construir una sala?

Una cabina modular ronda los 5.000-8.000 euros instalada. Una sala de reuniones pequeña con obra sale entre 15.000 y 25.000 euros y pierde flexibilidad.

¿Se puede reservar desde Google Calendar?

Sí. La mayoría de operadores integran la reserva por calendario o por bot de Slack sin hardware adicional.

El trabajo híbrido llegó para quedarse. Adaptar el espacio físico no es un lujo: es lo mínimo para que los días de oficina sirvan para algo más que coincidir.

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